¿Qué busca un país en medio de una emergencia? Análisis del consumidor venezolano un mes después del 24 de junio.
Un mes después del doble terremoto ocurrido en Venezuela el 24 de junio, analizamos el comportamiento de los consumidores en el entorno digital en medio de una crisis. Ante la emergencia, la demanda colectiva no fue solo de consumo, sino que se volcó en un primer momento hacia la necesidad de información, y casi de inmediato, hacia la solidaridad.
La búsqueda de información como primer paso tras el impacto Las primeras horas posteriores al evento, las búsquedas en la web revelaron un país buscando respuestas. Los términos “Venezuela terremoto”, “Sismos”, “Información de seguridad sobre sismos” crecieron un +1.300%, +600% y +250% según Google Trends. En paralelo y coincidiendo con el restablecimiento de la plataforma X en el territorio nacional justo después del suceso, las pantallas se inundaron rápidamente de reportes de daños, alertas y mensajes buscando personas desaparecidas. Esta fue la forma en la que el país entero intentó entender lo que había sucedido.
La solidaridad tuvo la mayor demanda Pasado los primeros días el comportamiento de los usuarios se transformó: Las búsquedas sobre “donaciones para Venezuela” registraron un incremento del +20%, mientras que en redes sociales, el volumen de publicaciones asociadas a hashtags de ayuda y donación alcanzó el millón de menciones entre Instagram y TikTok. Lejos de ser una demanda puntual en esos días, esta acción digital se sostuvo por semanas. Según reportes de la OPS/OMS e Infobae Perú, las categorías con más demanda para donaciones entre el 28 de junio y el 5 de julio fueron agua, medicamentos y alimentos no perecederos. Sin embargo, a medida que las familias en estado de vulnerabilidad son ubicadas en refugios, las donaciones se han diversificado orgánicamente en otras categorías como kits de higiene, fórmulas de bebés y medicamentos específicos. No fue un impulso momentáneo de un fin de semana, sino un propósito compartido que se mantuvo activo durante la emergencia.
La reconstrucción ya empezó Esta fase de reconstrucción ya inició y es una tarea de todos, donde cada empresa puede aportar valor desde sus capacidades. Ese es, quizás, el rol más honesto que una marca puede asumir hoy: no se trata de reinventarse como marca solidaria de la noche a la mañana, sino de preguntarse qué sabe hacer mejor que nadie y ofrecer exactamente eso con autenticidad, sin necesidad de que se vea como campaña.
¿Qué debe hacer una marca en una emergencia como esta? El error de algunas marcas: confundir demanda solidaria con consumo. Aquí es donde muchas marcas tropiezan: incluso aquellas con buenas intenciones. Ven volumen y conversación masiva, ven números y los traducen automáticamente en oportunidades de mercado, pero un pico de búsquedas o de hashtags no siempre significa intención de compra; en este caso, significaba intención de ayudar. Confundir una demanda solidaria con una demanda comercial es un error de estrategia. En un momento de duelo colectivo, un paso en falso tiene un costo reputacional que ninguna campaña de venta compensa.
La postura o decisión correcta durante esta fase no es enfocarse en vender más, sino entender cómo acompañar y ser parte de la solución. Esto implica, en primer lugar, pausar cualquier campaña activa en las zonas afectadas. Luego, sumarse activamente a la ayuda con servicio real según las posibilidades, habilidades y oportunidades que se tengan como empresa. Finalmente, reservar el reingreso comercial para cuando la propia conversación pública empiece a desplazarse hacia la reconstrucción, como ya ocurre, haciéndolo con respeto y sin forzar el paso.
La reconstrucción de Venezuela será una suma de el esfuerzo de las personas y grandes empresas. Las organizaciones que vean esto no como una oportunidad de posicionamiento, sino como una responsabilidad compartida con el país que las sostiene, serán las que construyan una relación de confianza genuina; un vínculo tan sólido que ninguna campaña publicitaria del mundo podría comprar.
